Arosa
abre sus puertas en el año 1978 como Residencia Universitaria y, en 1981, se adscribe a la Universidad de Santiago de Compostela. Junto a los otros centros adscritos a la USC, públicos y privados, Arosa se caracteriza por ser el único Colegio Mayor femenino de la ciudad.

El Colegio Mayor Arosa es una obra corporativa de la Prelatura del Opus Dei. Su fundador, San Josemaría Escrivá, compartió por entero la comprensión clásica de la Universidad, entendiendo a esta como una institución marcada por dos ideales: el amor a la verdad y a la ciencia, y la aspiración a formar mujeres y hombres capaces de vibrar con todo lo noble y dotado de grandeza, con espíritu de servicio, respeto a la dignidad de la persona y conocimiento profundo de la realidad. Estaba convencido de que “es necesario que la Universidad forme a los estudiantes en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica. Los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución”.

Dar al estudiante todo esto es tarea de la Universidad y, en su medida correspondiente, también es tarea de los Colegios Maescrivayores. Así, Arosa ofrece a sus residentes, un espacio en el que poder desarrollar sus carreras con el máximo aprovechamiento, a la vez que adquieren el criterio y la madurez personal que se espera de una universitaria.

Los rasgos que diferencian a Arosa son, especialmente, tres. En primer lugar, un ambiente de estudio intenso, ya que ahí radica su finalidad y su razón de ser. Este ambiente se facilita por la presencia de buenas instalaciones de estudio y bibliotecas completas de todas las áreas; a esto se le añade la importante oferta académica y la convivencia constante con profesionales del mundo universitario y cultural, que hacen posible que las residentes adquieran una formación general sobre temas de actualidad de todos los ámbitos. Otro valor destacable es el clima familiar del Colegio Mayor. Desde el primer día tanto la Dirección del centro como las residentes veteranas acogen a las nuevas residentes interesándose por cómo se adaptan a su primer cambio de ciudad y casa. El tercer rasgo característico es el ambiente cristiano; el Colegio Mayor, que se inspira en valores cristianos, ofrece medios de formación espiritual a aquellas residentes que libremente lo deseen. Actividades de vountariado, acción social, deporte, excursiones y fiestas colegiales complementan la oferta del Colegio Mayor.