derecho romano

CONOCER EL PASADO, ENTENDER EL FUTURO

El martes 21 de noviembre tuvimos el honor de contar con lao colaboracin del Catedrático de Derecho Romano de la Facultad de Derecho de la USC, D. Ángel Gómez-Iglesias.

La sesión titulada CONOCER EL PASADO PARA ENTENDER EL FUTURO la centró en el Derecho del Trabajo. la influencia del Derecho Romano en las relaciones modernas del trabajo.

PREGUNTANDO A LA HISTORIA SOBRE LOS INICIOS DEL “ARRENDAMIENTO”…

Hoy en día nadie se atrevería a dudar de la importancia de las relaciones laborales y, por lo tanto, de las normas que lo regulan. Incluso -comentó- se dice que la base del ordenamineto jurídico del futuro inmediato va a ser desplazada, desde el reconocimiento y tutela del derecho de propiedad individual, hacia la tutela y regulación de las relaciones en las que una parte  pone lo que es consustancial con todo hombre su trabajo. Y es que, en efecto, la crisis del concepto de propiedad y la creciente importancia económica de las relaciones laborales, han propiciado que éstas estén superando con creces la importancia económica que pueda tener cualquier otro bien poseído por el individuo. Por ello, y debido a lo cambiante de las normas reguladoras de los contratos de trabajo, y a la multiplicidad de sus posibles manifestaciones, quizás no sea útil el interrogar una bez más a la historia ¿De dónde surge, cuál es la base histórico-jurídica en la que se asienta tal regulación de las prestaciones de trabajo? ¿Por qué se sigue hablando hoy en nuestro Derecho de un “arrendamiento” de servicios cuando tales servicios profesionales se ceden definitivamente al arrendatario sin ninguna obligación por parte de éste de proceder a la restitución del objeto del contrato, cosa que sería propia de todo arrendamiento?

Las relaciones que existen en la actualidad, conteniendo el trabajo como uno de sus elementos, no pueden tener más oigen que las concepciones que genialmente han construido los juristas romanos.

Según esas concepciones, la mayor parte de las convenciones relativas al trabajo se regulan mediante los esquemas de la institucón juriídicca denominada locatio conductio. En efecto, la elaboración clásica de este locatio permite regular fácilmente la actividad de quien se compromete a prestar a otro las propias energías de trabajo o el resultado de las mismas a cambio de una contraprestación dinerariamente: merces. Por ello -comentó- podemos afirmar, sin ningún tipo de reservas, como establece la doctrina, que la locatio conductio romana supone el prototipo de la organización del trabajo subordinado del hombre libre.

Parece que en la Roma primitiva -nos contó- no se conoció móás que la localización de los animales de trabajo y de los esclavos; sólo en la mitad del siglo II a. C. comenzarían a aparecer otras formas.

CONCEPCIÓN CLÁSICA DE LA LOCATIO-CONDUCTIO EN DERECHO

En el derecho clásico aparece el arrendamiento como un contrato consensual que se perfecciona por el mero acuerdo de las partes sobre el objeto de la prestación y la retribución o contraprestación de la misma.

Parece comúnmente admitido que los primeros acuerdos en los que aparece como finalidad la prestación de las energias de trabajo se configuran como una cesión temporal, por parte del dominus,  de un esclavo propio para el que el cesionario se beneficiase de la actividad laboral del mismo. Como el esclavo teníala consideración jurídica de una cosa más en propiedad de su dueño, en nada podría diferenciarse de la locatio res. Efectivamente, no habría diferencia jurídica alguna entre ceder una cosa para que el cesionario-conductor se beneficiase del goce y disfrute de la misma, y ceder un esclavo para que el conductor obtuviese un beneficio con el aprovechamiento del trabajo que el esclavo pueda rendir. Y tanto más si consideramos que como precedente conceptual inmediato de la locatio servi se encontraría el arrendamiento de animales para que el conductor dispusiera del trabajo que éstos pueden realizar. De esta forma, y desde un punto de vista estrictamente jurídico, no podría