HISTORIAS DE SUPERACIÓN Y SOLIDARIDAD…

Hay historias e historias… Esta es una historia de superación personal que conmueve y apasiona. 

La vida de Michael Martin fue intensa desde su infancia, a pesar de nacer en una familia acomodada de Alemania. De muy pequeño se escapaba al cementerio de la ciudad porque le pegaba su abuela materna. Con gracias -apuntillaban mientras Susana resumía ese capítulo de su vida- «Los muertos no pegan».

Después de varios años de internados llegó a la universidad, donde entró sin dificultades en Medicina. Sin embargo, no pudo terminarla porque su novia se quedó embarazada y él pensó que no era bueno que naciera otro niño no deseado como él y, con la ayuda de otro amigo suyo estudiante, «decidieron abortar», práctica ilegal entonces. Ella se lo contó a su padre y éste le denunció. Michael acabó en la cárcel por realizar el aborto y «tuvo que abandonar la carrera» por hacer esa práctica.

Ahí se enroló en la Legión francesa, donde participó en la guerra de Libia y Chad (1978-1987). A los pocos años tuvo que salirse debido a un cáncer que un principio parecía terminal. En ese momento en el que estuvo enfermo, «su madre no quiso saber nada» de él.

Tras ser rechazado en el cuerpo, y una vez que se recuperó, apareció en una estación de trenes y leyó ·Amsterdam» y pensó: «Mmmm… ciudad preciosa» y se compró un billete y acabó en Holanda varios años. Y ahí es donde «cae en el mundo de las drogas». Llegó a tener mucho dinero porque «vende drogas y consume drogas». Por este trabajo de narcotraficante pasa un tiempo en la cárcel y es expulsado de Holanda.

Otra vez entró en una estación y al leer «Berlin» se ilusionó con viajar allí, Estuvo varios años en Alemania. Después de un breve paso por Alemania, «se viene a España». Ahí, «el dinero se le acaba» y termina pidiendo en la calle. Entonces, comenzó con el alcohol por enfrentarse a la realidad de «dormir en la calle».

Susana y Michael en el cuarto de estar narrándonos la historia

Fue precisamente en Santiago donde pudo salir del pozo en el que estaba gracias a Susana, que recuerda que cuando Michael era un sintecho le llevaba todas las noches una infusión de boldo, una planta medicinal, para proteger su hígado dañado. Y se enamoraron…

Asegura que fue en esa etapa donde conoció lo mejor y lo peor del ser humano. Sin embargo, su historia tiene un inesperado final feliz, ya que nunca pudo imaginar que aquella letrada voluntaria de Cáritas en Santiago, que le llevaba una infusión todas las noches y que le apartaba la botella de alcohol para que no sucumbiese, se convertiría en su pareja.

No sabes nunca a dónde te lleva la vida (Novum Verlag), el título del libro en el que narra su autobiografía. Una historia de superación personal. Susana asegura que por muy dura que se haya vuelto la vida, «con voluntad se puede salir del pozo». Señaló que «no ha sido fácil llegar hasta aquí, ni para él ni tampoco para mí, ni mis hijos -tiene tres-. Pero nos adaptamos y afortunadamente todo salió bien».

Susana y Michael dedicándo algunos ejemplares a los asistentes y al Colegio Mayor