Conferencias y cursos | Programa Culturearte | Curso 2024/25
Yolanda Prezado reflexiona sobre cómo la relación entre la física y la biología puede cambiar la forma de hacer radiología.
El salón de actos del Colegio Mayor Arosa vuelve a llenarse para participar en Culturearte. Esta semana nos acercó a la evolución de la radioterapia de la mano de Yolanda Prezado, investigadora del CIMUS - USC.
La radioterapia contribuye al 40% de las curas de cáncer en todo el mundo y mejora la calidad de vida de muchas otras personas. Después de la cirugía, la radioterapia es el tratamiento más eficaz.
La radioterapia supuso una evolución tecnológica en el siglo XX y su objetivo era depositar una dosis letal en cada una de las células tumorales.
En los últimos años se está dando un cambio de paradigma con respecto a la radioterapia: frente a la muerte celular directa, ahora se adapta la dosis al objetivo para minimizar los daños al tejido normal, se trata de “maximizar la dosis en el tumor y minimizar la dosis al tejido circundante”.
Pasamos "de una radioterapia muy guiada por la tecnología a una radioterapia que está cada vez más guiada por la biología".
Uno de los mayores hándicaps de la radioterapia radica en la afectación de los tejidos sanos y las dificultades para establecer dosis que estos puedan tolerar. Para abordarlo, Prezado, propone cambiar la manera de hacer la radioterapia y reflexionar sobre el hecho de que la física y la biología están íntimamente ligadas. Cambiando la dosis que necesitamos, vamos a cambiar los efectos biológicos y por lo tanto a obtener un cambio muy significativo en el resultado del tratamiento.
“Hay que tratar de lograr atraer a biólogos que tengan interés en investigar en la radioterapia, de manera que se puedan crear grupos interdisciplinares”.
Destacó el papel de la protonterapia, un área en la que España puede convertirse en referente mundial.
Su proyecto estrella, la radioterapia con mini-haces de protones, “reduce enormemente los daños en los tejidos, logrando además un control superior a la radioterapia o protonterapia convencional en tumores cerebrales como los gliomas, que son muy agresivos y que hoy en día no tienen esperanza”.