Arosa al día

Conferencias y cursos | Programa Culturearte | Curso 2025/26

Hay muchas formas de amor, pero el amor de pareja tiene algo único: es una creación compartida. Jesús Fontenla, en Culturearte, así lo explicó a través de distintas escenas de cine, mostrando cómo la gran pantalla ha sabido retratar el amor no solo como emoción, sino como verdadero arte. Porque amar es construir, entre dos, una obra cuya materia prima es el corazón.

Amar es apostar. Amar implica riesgo, valentía, salir de la comodidad y aceptar la incertidumbre. En Las cosas sencillas vemos cómo los protagonistas se arriesgan a salir de su zona de confort y dar un paso adelante.

El amor necesita cuidado. No solo el cuidado físico, sino de atención a los detalles, de estar pendiente del otro más que de uno mismo. Es lo que Fontenla llamaba “guardar la ausencia”: saber que el otro está presente incluso cuando no está. Casablanca, expresa ese cuidado en la renuncia y en poner el bien del otro por encima del propio deseo.

Amar también significa respetar: aceptar la forma de ser, de pensar, los gustos, la historia, la familia y las costumbres del otro. En El hombre tranquilo se percibe esa tensión entre diferencia y aceptación.

Y cuando aparecen las heridas entra en juego el perdón. Si no se perdona, crece el rencor, y las relaciones se vuelven tóxicas. A veces el conflicto nace de haber idealizado demasiado al otro. Un marido ideal muestra cómo el amor madura cuando atraviesa la decepción y renueva la confianza.

Nada de esto es posible sin comunicación. Callar lo importante crea distancias. La gata sobre el tejado de zinc retrata cómo el silencio puede erosionar una relación.

Estas actitudes son las que permiten construir una relación sana. El amor es el único arte al alcance de todos. No todos podemos pintar, esculpir o escribir, pero todos podemos amar. El amor se convierte en arte cuando el impulso inicial de Eros se transforma en Ágape.

Como escribió Christian Bobin: “Amar de verdad no es brillar, es arder”. Y quizá pocas frases lo expresan mejor que el “Como desees” de La princesa prometida: amar es querer el bien del otro.

Quizá por eso el amor de pareja, cuando es auténtico, no solo se vive: se crea. Y como toda obra de arte, nunca está terminada.

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