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Conferencias y cursos | Programa Culturearte | Curso 2026/27

¿Cuántas de nuestras opiniones son realmente nuestras? ¿Pensamos por nosotras mismas o simplemente repetimos lo que escuchamos? Con estas preguntas, Elda Millán nos invitó, en una nueva sesión de Culturearte en el Colegio Mayor Arosa, a reflexionar sobre nuestra capacidad de pensar con criterio propio en un mundo dominado por las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial.

A lo largo del encuentro, nos hizo cuestionarnos de dónde proceden nuestras opiniones y hasta qué punto están condicionadas por nuestro entorno. Para ilustrarlo, recordó el conocido experimento de Asch (1951), que puso de manifiesto cómo la presión de grupo puede llevarnos a aceptar respuestas que sabemos equivocadas.

Desarrollar el espíritu crítico no significa llevar la contraria a todo, sino aprender a discernir, contrastar y juzgar con fundamento.

Uno de los aspectos más interesantes de la charla fue el análisis de cómo la hiperconexión está transformando nuestra manera de pensar. Vivimos rodeadas de información, pero eso no significa que estemos mejor informadas. Los algoritmos refuerzan nuestras creencias mostrándonos lo que queremos ver, mientras las noticias falsas, especialmente aquellas que provocan indignación, circulan a gran velocidad.

También abordó el papel de la inteligencia artificial y nos dejó una reflexión importante: “La IA debe ser una interlocutora, no un oráculo”. Puede ayudarnos a aprender, contrastar argumentos y descubrir nuevas perspectivas, pero el riesgo aparece cuando dejamos que piense por nosotras. La recomendación es sencilla: primero piensa, después compara.

Aprender a pensar también se entrena y para ello Elda compartió con nosotras algunas herramientas para ejercitar el pensamiento crítico, empezando por tres preguntas que deberíamos hacernos antes de opinar:

  • ¿Qué sé realmente sobre este tema?
  • ¿De dónde procede lo que sé?
  • ¿Qué tendría que descubrir para cambiar de opinión?

También nos animó a verificar las fuentes, contrastar informaciones, escuchar opiniones diferentes y aprender a separar las ideas de las personas que las defienden.

La charla concluyó recordándonos que el pensamiento crítico es mucho más que una habilidad intelectual: es una forma de ser que requiere curiosidad, humildad, apertura de mente y valentía para discrepar.

Sin duda, una de las grandes enseñanzas que nos dejó este encuentro es que pensar por una misma exige esfuerzo, pero es una de las mejores formas de ejercer nuestra libertad.

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