Conferencias y cursos | Programa Culturearte | Curso 2026/27
Gestionar el tiempo no es hacer más. Es decidir mejor. Esta fue una de las ideas que nos dejó Andreina Aular en la charla-coloquio “Haz rendir tu tiempo”, celebrada en el Colegio Mayor Arosa dentro del programa Culturearte.
Entre clases, trabajos, exámenes, actividades, planes y mil distracciones, en plena vida universitaria, aprender a gestionar el tiempo es mucho más que organizar una agenda. Es, sobre todo, decidir qué merece nuestra atención y actuar con intención. No se trata de hacer más, sino de hacer mejor.
Gestionar el tiempo significa poder hacer aquello que queremos y necesitamos, encontrando un equilibrio entre nuestras responsabilidades, nuestros objetivos y también nuestro bienestar. Para ello Andreina nos propuso parar para pensar. Alcanzar el equilibrio no depende de una aplicación milagrosa ni de tener una agenda perfecta, sino de cuatro elementos fundamentales: gestión consciente, responsabilidad individual, entorno y autoconocimiento.
El autoconocimiento es especialmente importante. Antes de llenar nuestra agenda hay que preguntarse: ¿qué hago?, ¿cómo lo hago? y ¿para qué lo hago?
También hubo tiempo para experimentar. A través de un sencillo juego de números, pudimos comprobar cómo concretar un objetivo, dividir una tarea y concentrarse en una sola actividad puede cambiar los resultados. Una demostración práctica de que la productividad no consiste en hacer más, sino en enfocar mejor nuestros esfuerzos.
La sesión también permitió identificar algunos de los grandes enemigos de una buena planificación: la falsa sensación de urgencia, asumir demasiadas tareas, planificar de forma poco realista, caer constantemente en las distracciones o confundir una lista interminable de pendientes con una verdadera planificación.
La fórmula propuesta por Andreina Aular quedó resumida en cuatro verbos: reflexionar, priorizar, proteger y ejecutar. Primero, pensar qué queremos conseguir; después, decidir qué es importante; proteger tiempo para ello y, finalmente, pasar a la acción.
Porque la planificación no consiste en convertir nuestra vida en una hoja de cálculo. Tiene que ayudarnos a liberarnos, no a agobiarnos más. Y para conseguirlo, a veces necesitamos parar para decidir mejor qué merece nuestro tiempo.
Una reflexión especialmente útil para quienes estudiamos en la USC y vivimos intensamente nuestra etapa universitaria en Santiago de Compostela.